>LA TORTA DE LILA. ALQUIMIA DE AMOR.

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También en la cocina ponemos un toque de nuestra personalidad en lo que hacemos con AMOR. Y justamente, es ese sentimiento lo que la convierte en algo diferente.
Esa ALKIMIA de AMOR es la que va a convertir un plato austero, sano, justo en cuanto a sus sabores, en un manjar. Porque la comida está directamente emparentada con el AMOR. Cuando las relaciones entre amantes, hijos y madres, cocinero y comensal no son amenas, es muy difícil valorar, apreciar y encontrar apetecible al mejor de los bocados. Porque lo que se rechaza es vivido a nivel relacional. Es el desprecio, es la falta de agradecimiento por tener algo que llevarse a la boca, el no valorar, respetar ni apreciar el tiempo y dedicación de las manos que han cocinado, las horas de trabajo para adquirir el alimento, prepararlo, pensarlo, cocinarlo y presentarlo. A no ser que hablemos de cosas que culturalmente nos impactarían o que nuestras creencias no nos permitirían disfrutar, o algo en particular que verdaderamente no nos guste. Pero cuando el rechazo es permanente, al menos hay que sospechar, que lo que se rechaza no tiene que ver con la comida. Así como también, hay comidas aglutinantes, festivas, que invitan a la reunión. Comidas que nos juntan en torno a, que suelen representar tradiciones, desde familiares hasta Patrióticas. El famoso “asadito”, el “locro”, la “Fondue”, las “picaditas”, las “tapas”, los “tacos” y tantos mas. Es raro amasar los ñoquis del 29 para uno mismo, aunque confieso que en mi caso, sería posible. El mate mismo no sabe igual si no es compartido. Si bien comer es una necesidad, el hacerlo y el cocinar con inteligencia, tiempo, solidaridad y AMOR, es un ARTE. Y lo que es fundamental, como esa tan bella película que les recomiendo a todos que vean, “Como agua para chocolate”, es la actitud con la que cocinamos. Por lo que sugiero francamente evitar hacerlo cuando estén muy enojados, de mal humor, o con emociones negativas que seguramente, van a ser transmitidas a las pobres víctimas de ocasión y a ustedes mismos. ¿Puede haber algo mas desagradable luego de haber cocinado por horas, que ver la comida agonizar sobre la mesa, porque los invitados no vinieron, o los hijos o maridos decidieron cambiar de planes 10 minutos antes de comer y comen afuera, o “qué le pusiste”, “qué es eso verde”, “qué gusto raro”, etc.?
Porque los pactos no suelen ser respetados. “La próxima vez que no comas en casa, por favor avisame”. No funciona así. Dejamos de cocinar progresivamente y el reclamo no cesa, sólo cambia. “¿¿¿¿¿¿Cóoooooooooooono…no hiciste nada para comer?????????”
“¿ No cocinaste nadaaaaaaaaaa?” En fin. De todas estas opciones y alternativas, hoy quiero compartir con ustedes, una receta (que nunca es receta, porque depende de lo que hay en casa) que siempre tiene mucha aceptación. Es la torta que, bautizada por alumnos y pacientes, ha sido dada en llamar, “TORTA LILA”, que es mi sobrenombre.

Y dice mas o menos así:

Coloque en una licuadora o procesadora:

3 mandarinas
. Esta es la recomendación básica. Yo le pongo lo que tengo. Naranjas, manzanas, peras, ciruelas, pasas de uvas, lo que haya en casa, respetando la proporción.
1 taza de azúcar. Puede ser blanca. Yo suelo usar la negra orgánica.
3 huevos. Si son los de codorniz que nos venden ahora, póngale 4. Tamaño normal: 3
1 taza de aceite. Aunque cada vez le estoy poniendo menos.
2 tazas de harina al final. Yo trato de ponerle integral. También puede poner 1 de leudante, para que salga mas alta y otra de integral.
Licuen o procesen. Como verán, no lleva leche, ni manteca.

Coloquen en un molde previamente aceitado y enharinado y a horno fuerte 5 minutos, para bajar a mínimo hasta que esté lista. Desmoldar enseguida. Cada horno es distinto, pero calculen, entre 40 y 60 minutos.

Esta torta da para todo. Es muy fácil de hacer, económica, deliciosa, no es empalagosa, se come sola, sirve de bizcochuelo base, o de torta principal. Y además, no van a poder parar de hacerla, una vez que la adopten como caballito de batalla.
Eso si, si no la hacen con AMOR…no sale. Si tenemos presente que millones de personas no logran comer en una semana lo que nosotros comemos en un día, comeremos lo necesario, sin excesos, para solidarizarnos con el hambre en el planeta y lo disfrutaremos mas, sin desperdiciar ni una miga, y muchísimo menos, arrojándolo a la basura. Ah, y por favor…CUIDEN EL AGUA.

“La mujer es como una fruta que no entregará su dulzura hasta que la aprietes entre tus manos. Mira la albahaca, si no la aprietas al calor de tus dedos, de ella no brotará ningún perfume.” (El jardín perfumado)


Desde el alma y con el corazón.
Liliana Marcela Pérez Villar.

Acerca de Graciela Mariani

Arquitecta Planificadora Urbana y Regional
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