>Facebook y la privacidad

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Enrique Valiente Noailles

Para LA NACION

La red social Facebook es noticia en estos días. En primer lugar, por las rateadas organizadas masivamente a través de ella. La rateada nacional prevista para fines de Mayo tiene ya miles de seguidores. También por el incidente entre dos chicas, una de ellas modelo, a quien una patota golpeó a raíz de unas fotos subidas a la red. Y por el caso de la niña de 10 años acosada por un grupo de pares, que crearon un grupo de Facebook llamado “Tres razones para odiar a Romina Perrone”. La víctima tiene 10 años y la creadora del grupo fue una compañera de clase. La madre logró bajar el grupo de Facebook luego de hacer una denuncia en el Inadi.

Como puede verse, el impacto de esta red social va más rápido que la conciencia que se tiene acerca de ella. Sin embargo, la verdadera noticia reciente acerca de Facebook, aunque menos visible, ha sido la variación de su política de privacidad. Con más de 400 millones de usuarios en el mundo, y luego de seis años de existencia, la red social está siendo acusada de violar la privacidad de sus clientes para ganar dinero. Su dueño, Mark Zuckerberg, ha declarado que no cree en la privacidad. Y eso se nota.
Más allá de que los términos del servicio señalan que Facebook es dueño de los datos subidos, algo insólito, su política de privacidad desde 2005 a la fecha varió por completo. En 2005 se explicitaba que ninguna información personal estaría disponible para nadie que no perteneciera a uno de los grupos especificados en la elección propia. Esta política fue dejada atrás en 2006, y nuevamente en 2007. En Noviembre de 2009 se aclaraba que determinada información estaría disponible por default, es decir, accesible para cualquier persona en la red salvo que uno especificara lo contrario en las preferencias. En Diciembre de 2009 se amplía nuevamente la información que de por sí está disponible para terceros, salvo que uno especifique lo contrario. Y en Abril de 2010 se produce un desbande adicional de la privacidad, para quien lea detenidamente las condiciones. Pero esa lectura rara vez ocurre.
No se trata de demonizar Facebook, sino de tomar nota de que ha invertido sus prioridades. Antes Facebook era una herramienta del usuario, ahora los usuarios han pasado a ser una herramienta de Facebook. Cosa que muchos aceptan gustosos. En otros casos, sin embargo, existe una inmensa brecha entre su uso y la comprensión de las implicancias de dicho uso. Y si esta brecha no es menor entre los adultos, entre los chicos es inmensa.
En todo caso, no está mal saber ahora que es necesario seleccionar activamente la política de privacidad con la que cada cual se siente cómodo (no dejar que ella se configure por default) y no colocar nada que uno no esté dispuesto a la larga a compartir con absolutamente cualquiera, sea su empleador, su mamá o su profesor. Tampoco estaría mal que Facebook ofreciera a sus usuarios un “derecho al olvido” de su vida digital, para que quien en el futuro no se encuentre cómodo con lo que ha publicado pueda borrar sus huellas para siempre.

Acerca de Graciela Mariani

Arquitecta Planificadora Urbana y Regional
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