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Lento pero seguro, mejor

Holitas….. todo ser humano, en general, desea mejorar, en una u otra cosa; cambiar su vida…..  pero no se logra en un arranque de euforia, sino en estudiar la partitura personal, y comenzar a tocarla desde el espíritu. Como toda partitura, tiene negras, blancas, medias, largas, UN TIEMPO, DOS TIEMPOS, y así sucesivamente; acaso lo más importante son las Pausas, que se sientan desde el espíritu, para que se asienten, y la melodía se vaya poniendo cada vez más hermosa, hasta llegar a SER homogénea. A mi profe de violin un especial gracias.

Deseo para todos nosotros. Abrazo de Luz 

Si de verdad deseas cambiar en tu vida, no podrás sino hasta que logres algo previamente. Ese algo resulta ser la auténtica llave del cambio permanente, con lo que todo lo logras, con lo que todo lo alcanzas, con lo que te transformas en otra identidad. Ese algo es: “Sentir que has entendido”. Y sólo lograrás entender hasta que adquieras Sabiduría, y ésta es el más alto grado de conocimiento, entonces has de dedicarte a aprender, un aprender surgido de tu deseo de cambiar. Se cierra el círculo virtuoso. Esto lo reflexioné hoy en una de mis conferencias, y tenía que dejarlo por escrito. Me explicaré un poco más ampliamente…

Todos nosotros por naturaleza humana deseamos. Deseamos siempre un cambio conforme vamos descubriendo. Encuentro dos formas de cambiar: 
1. Cambio de inicio rápido y proceso paulatino, esforzado y de duración breve
2. Cambio inmediato, sencillo y perenne. 
Para iniciar un cambio “rápido, esforzado y breve” podemos echar mano de nuestra fuerza de voluntad. Mediante esta facultad espiritual que tenemos es que podemos cambiar, pero así, en forma “veloz, esforzada y breve”. Por eso, cuando una persona desea cambiar algo rápidamente, podrá esforzarse para ello viendo cambios paulatinos y quizá su sorpresa sea que el mismo cambio será fugaz y pasajero. Es cuando rápidamente nos ponemos a dieta, cuando rápidamente le decimos al jefe que deseamos renunciar a nuestro trabajo, es cuando rápidamente terminamos una relación de pareja, es cuando rápidamente empezamos a hacer ejercicio…, pero… si se logra un cambio así de rápido mediante la fuerza de voluntad, aquello que logró moverme de un estado para llevarme a otro, pronto nos llevaremos la sorpresa estar emprendiendo el regreso, por sentirnos mal comiendo tan poco, por haber salido de ese trabajo, por haber terminado aquella relación, por los calambres de tanto y tan súbito ejercicio. Entonces para volvernos a sentir bien… volvemos al estado anterior. ¿El cambio sucedió? Sí, pero también así de fugaz fue. Así funciona la fuerza de voluntad, una herramienta espiritual ideal que tenemos incluida en nuestra experiencia como humanos, pero debiéndose sólo usar para cuando necesitamos un cambio así de breve, esforzado y aparentemente veloz. En cambio, si deseamos cambiar de verdad inmediatamente, en forma sencilla y perenne, si deseamos ascender al siguiente nivel y ahí quedarse para tomar la fuerza que incluso se requiere para posteriormente ascender al siguiente, entonces se requiere de “Entender”, entender por Sabiduría, el más alto grado del conocimiento. Sólo el sabio alcanza a ver más allá por la experiencia del conocimiento más profundo que ha logrado y por ese entendimiento es que logra cambiar sencillamente y en forma inmediata. ¡Esa es la más gloriosa dicha de sentir que al fin se ha entendido! ¡Entender! La palabra `entender’ proviene del latín intendĕre que significa “tender hacia algo”. Y sé que ahí se sucede como orden divino la “Ley de Semejanza” de la que tanto hablo en mi filosofía de vida, Nueva Conciencia. La ley de semejanza dice: “Lo semejante tiende hacia lo semejante, y lo distinto se aleja de lo distinto”. Y hoy te aclaro: de igual forma, con esta misma ley, funciona el Universo, de él hacia tí y de ti hacia lo que te ofrece él. Por ello, en una de mis notas anteriores te hablé del “merecimiento”, y hoy te afirmo: cuando logras entender al grado de sentir que en verdad ya has entendido, tiendes hacia aquello que has entendido, por merecimiento de comprensión, sin esfuerzo alguno, por pacífica convicción propia”. Entender es un esclarecedor fenómeno que se sucede dentro de uno mismo experimentándose como esclarecedora sensación, y ahí, en el preciso momento en que dices: ¡Ya entendí! Ahí ya se sucedió el cambio, incluso nota que conjugo el verbo `suceder’ ¡en pasado! Ahí ya eres otra persona porque ahora tiendes hacia otras cosas en tu vida, el cambio ya sucedió. Entonces es cuando entiendes, y sólo hasta entonces, que por ejemplo el azúcar te hace un gran daño en tu salud, cambias a una alimentación sin azúcar. El cambio es inmediato en el divino chispazo del entendimiento por la cabal comprensión que se sucede al adquirir la sabiduría.

¿Te acuerdas de la abuela o la mamá que le gritaba molesta al joven adolescente cuándo éste no cambiaba su conducta?: “¡Ay pero si es que parece que no entiendes! ¡¿Qué no entiendes?!”. No. No entiende, y por eso no tiende hacia la mejora que alguien que sí entiende propone. ¡Alguien no cambia precisamente porque no entiende! Y el entendimiento no se da por una orden tan simple como gritar más fuerte: “¡Entiende!”. No. Así no funciona la comprensión humana. Lleva un proceso, uno que hoy estoy explicando aquí. Se requiere adquirir sabiduría.

El entendimiento es la consecuencia de la sabiduría. Por eso solo el sabio en verdad cambia. Y has de descubrir y aceptar que tú y yo y cualquier persona que se decida a serlo, puede ser sabio. Se nos ha vendido la idea de que ser sabio es privilegio de ancianos brujos barbados ermitaños caminando con su bastón en un bosque encantado. Pero por favor no creas que son exclusivamente así. Un sabio puede escribir por Internet, y otro sabio puede leer en su computadora, por citarte otros dos perfiles.
¿Cómo adquieres sabiduría? He encontrado 4 pasos para ello:
  1. Estudiar, adquirir conocimiento, ir por la información
  2. Experiencia, aplicar el conocimiento adquirido, probar la información para así sentir el resultado
  3. Elegir un maestro para que te guíe en el proceso
  4. Elegir amigos que entiendan (tiendan hacia) lo que tu

Adquirir sabiduría es una consecuencia de la disciplina por adquirir el conocimiento, por estudiar, por hacer lo necesario que implique tener la información. Y conforme se avanza en el conocimiento súbitamente se puede llegar a “sentir” que al fin se ha entendido, ahí ya hay sabiduría.

Dentro del proceso es sublime la oportunidad de comprobar que lo propuesto aplica en nuestras vidas, y esa es parte de la sabiduría, la experiencia del conocimiento en carne propia. Ahí el conocimiento se hace propio, ahí estamos forjando nuestra segunda naturaleza, una nueva identidad que tiende hacia nuevos horizontes. Y ¿Cómo sentir seguridad ante lo desconocido? Si alguien nos propone amorosamente que no es desconocido salvo para nosotros. Esa persona es un maestro. En la vida necesitamos de un maestro. Y hay que saberlo elegir bien. Para esta reflexión me remitiré a recomendarte buscar a alguien que ya ha logrado lo que tú deseas lograr y gusta por compartir la forma en que llegó ahí. Esas dos condiciones son fundamentales para elegir al mejor maestro para ti. Sentirás una “química” de unión difícil de explicar y bañada muchas veces de sorpresivo amor maestro-discípulo que mantendrá la unión mientras el aprendizaje se sucede.

Si algo también valioso se necesita para cambiar es saber elegir con sabiduría “la circunstancia” que favorece el cambio que buscamos, y por circunstancia digo: los amigos, los libros y los lugares. ¡Estas elecciones transforman la vida de cualquiera! El Universo y la vida misma, por ley de semejanza, hará que amigos que tiendan hacia lo que tú tiendes, se unan, amigos que entiendan lo que tú, se acercarán a ti prácticamente sin esfuerzo ni esforzadas acciones de tu parte. Sólo te doy un ArizaTip esperando que me haya explicado en el proceso que hoy revelo aquí: “El tipo de gente al que quieras atraer será el tipo de persona en el que primero tú te debes de convertir”. Si has de buscar amor, el primero que se tiene que atrever a amar eres tú. Si has de buscar gente emprendedora, el primero que tiene que emprender eres tú. Y casi de inmediato ese tipo de gente llegará a ti incluso por los medios menos sospechados.

Ahora bien… puedes hacer algo valioso para favorecer el encuentro: ¡Ve y asiste a los lugares donde ese tipo de gente se reúne! Con este nivel de Nueva Conciencia espero dejar en claro que una secreta técnica para elegir es transformarte en, para que luego por ley de semejanza lo elegido tienda hacia ti. Eliges por lo que haces contigo.

Con todo lo anterior tendrás que hacer lo necesario (en disciplina, tiempo y acción) para estudiar y aprender lo que hay en otro nivel de conciencia. De hecho, todo conocimiento al final lo único que hace es llevarte a conocer otras dimensiones que coexisten dentro de este mismo mundo, lugares (niveles) de conciencia donde “te das cuenta” de lo que antes quizá ni siquiera sospechabas. Afuera todo se ve igual, pero desde dentro todo puede verse ¡tan inmensamente distinto!, y por esa misma diferencia es que irremediablemente se termina actuando distinto. Ese es el cambio.

¿Cómo atreverte a adquirir ese conocimiento? Dependiendo de la magnitud de tu deseo por adquirirlo. ¡Ahí empieza todo! En la magnitud de tu deseo. Lo que impulsa a la acción no es el deseo mismo, eso quizá da el primer paso como “visualización”, pero motivación real, atreverse a moverse, sólo se sucede por la magnitud con la que deseas algo. No es lo mismo suponer que un cambio sería bueno, que creer que sería bueno, que tener la firme convicción y certeza que se tiene que cambiar irremediablemente! Se ha dicho bíblicamente que el que busca encuentra, pero yo hoy te afirmo que sólo se atreverá a buscar quien quiera encontrar con todas sus fuerzas. Entender esta diferencia es crucial para un cambio.

Mi mayor emoción me ha llevado a dedicar mucho tiempo de reflexión de vida para escribir estas letras aquí. Que lleguen al corazón de aquel del que tanto todos necesitamos su cambio. Ayudarnos así mutuamente, siempre me ha generado una gran… ¡Emoción por Existir! – Anónimo. 

Acerca de Graciela Mariani

Arquitecta Planificadora Urbana y Regional
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